Una atmósfera cálida y serena inspirada en el paisaje ecuestre y la vida de campo.
Ubicada en San Fernando, esta casa de inspiración mediterránea fue concebida como un refugio familiar profundamente conectado con el paisaje natural que la rodea. La arquitectura, marcada por el uso de hormigón, madera y amplios ventanales, busca abrirse hacia las vistas del campo y los caballos, elementos esenciales dentro de la vida y cotidianeidad de la familia.
El proyecto de interiorismo nace a partir de la intención de dar continuidad y conexión a los distintos espacios a través de la materialidad y el color. La madera en tono nogal adquiere un rol protagónico, aportando profundidad y calidez a la arquitectura, mientras una paleta compuesta por tonos tabaco y arena construye un recorrido visual armónico y contenido a lo largo de toda la casa.
Parte importante de esta propuesta fue el trabajo artesanal del color, incorporando teñidos especialmente desarrollados para el proyecto que aparecen como acentos sutiles dentro de cada ambiente. Estos matices permiten dar identidad a los espacios sin perder la calma y simpleza que definen el lenguaje general de la casa.
En las áreas comunes, una larga repisa diseñada sobre el muro principal conecta visual y funcionalmente los distintos ambientes, reforzando la sensación de continuidad entre living, comedor y espacios de encuentro. Este gesto busca integrar arquitectura y mobiliario en un mismo recorrido interior.
Las lámparas utilizadas forman parte de diseños propios del estudio y aparecen repetidamente en distintas escalas y formatos a lo largo de la casa, utilizando siempre la misma combinación de materiales: cuero y bronce. Más que piezas decorativas, funcionan como elementos de unión entre los distintos espacios, aportando calidez y coherencia al proyecto.
La propuesta se completa con una cuidada integración de artesanías —cerámica, cestería y textiles en telar— que dialogan con las líneas minimalistas del mobiliario y la arquitectura. Esta combinación entre diseño contemporáneo y oficios tradicionales permite construir una atmósfera serena, auténtica y profundamente ligada al habitar.
Una atmósfera cálida y serena inspirada en el paisaje ecuestre y la vida de campo.
Una atmósfera cálida y serena inspirada en el paisaje ecuestre y la vida de campo.
Ubicada en San Fernando, esta casa de inspiración mediterránea fue concebida como un refugio familiar profundamente conectado con el paisaje natural que la rodea. La arquitectura, marcada por el uso de hormigón, madera y amplios ventanales, busca abrirse hacia las vistas del campo y los caballos, elementos esenciales dentro de la vida y cotidianeidad de la familia.
El proyecto de interiorismo nace a partir de la intención de dar continuidad y conexión a los distintos espacios a través de la materialidad y el color. La madera en tono nogal adquiere un rol protagónico, aportando profundidad y calidez a la arquitectura, mientras una paleta compuesta por tonos tabaco y arena construye un recorrido visual armónico y contenido a lo largo de toda la casa.
Parte importante de esta propuesta fue el trabajo artesanal del color, incorporando teñidos especialmente desarrollados para el proyecto que aparecen como acentos sutiles dentro de cada ambiente. Estos matices permiten dar identidad a los espacios sin perder la calma y simpleza que definen el lenguaje general de la casa.
En las áreas comunes, una larga repisa diseñada sobre el muro principal conecta visual y funcionalmente los distintos ambientes, reforzando la sensación de continuidad entre living, comedor y espacios de encuentro. Este gesto busca integrar arquitectura y mobiliario en un mismo recorrido interior.
Las lámparas utilizadas forman parte de diseños propios del estudio y aparecen repetidamente en distintas escalas y formatos a lo largo de la casa, utilizando siempre la misma combinación de materiales: cuero y bronce. Más que piezas decorativas, funcionan como elementos de unión entre los distintos espacios, aportando calidez y coherencia al proyecto.
La propuesta se completa con una cuidada integración de artesanías —cerámica, cestería y textiles en telar— que dialogan con las líneas minimalistas del mobiliario y la arquitectura. Esta combinación entre diseño contemporáneo y oficios tradicionales permite construir una atmósfera serena, auténtica y profundamente ligada al habitar.
Diseñadora de interiores